Acción de Gracias (2)

En Viña del Mar, Chile, existe un lugar bellísimo: la Quinta de los Vergara. En ese espacio, con un parque abrumadoramente verde, acogedor, y el sueño para todo niño que ame correr, jugar o esconderse tras un ombú que parece un baobab como los del Principito, existe una casa. La llaman “palacio” porque eso parece y ese efecto produce en una.

De niña, de la mano de abuelos, tíos y mis padres, solía visitar este lugar durante cada vacación y su efecto mágico era instantáneo, ya subiendo por sus escaleras: me sentía princesa, o algo así, levitando sobre el suelo casi por miedo a contaminarlo, o mirando de lejos las esculturas por no robarles secretos que de seguro compartían por las noches, cuando nadie las podía oír. Había un piano de cola, también, frente al que podía imaginarme, o a alguna otra niña, un siglo atrás, aprendiendo las primeras partituras. O tal vez un anciano pianista, acompañante de alguna pareja enamorada bailando al centro del salón, bajo el chandelier magnífico que a mí me parecía un nido para pájaros de cristal, otra especie que seguramente, como las esculturas, sólo tenía vida nocturna.

Hoy, en un propósito completamente diferente, volví a este lugar. Fue una reunión para conversar de literatura y servicio; la narrativa puesta a disposición de la reparación y el rediseño de vidas extraordinarias. Como las de todos, en tantos niveles. Pero muy especialmente de aquellas personas que transitaron un camino de violencia y abusos durante su niñez y vivieron para contar que pocos horrores le doblan la mano a la vida y al amor que, al final, es el elemento clave en todo proceso de reparación: amor por uno mismo, por alguien más que nos motiva a seguir adelante. A veces, un amor más amplio e inasible que se vincula con los demás; un sentimiento de entre unidad y semejanzas que nos fortalece en momentos difíciles, y nos suaviza cuando esos momentos tocan a otros a quienes nos nace ayudar o, por lo bajo, acompañar de alma en lo que viven.

Hablamos sobre el impacto profundo del abuso sexual infantil; sobre la necesidad de acudir hacia niños y también adultos (todos aquellos que terminan entrelazados en esa experiencia) y, sobre todo, sobre la impostergabilidad de apoyar todo esfuerzo de recuperación de autoría sobre vidas necesitadas de un nuevo recuento, con nuevos significados. Y es que en el abuso sexual infantil, los derechos de autor se pierden –o quedan suspendidos, abolidos- en un tiempo de ser demasiado pequeños como para conocer bien los diccionarios o como para ser capaces de elaborar biografías sobre vidas tan breves. No es de extrañar que el silencio se impusiera con tanta facilidad y que en los secretos mandatarios no sólo hayamos perdido autoría, sino también toda voz.

Escucharme, o escuchar a mi lado a mi mejor amiga, y a colegas comprometidos y con mucho por enseñarnos a todos sobre el trabajo de contención y reparación de niños y sus familias, me parecía un milagro en cada sílaba. Tanta voz, tanta intención de cuidado expresada en acciones, en buenos esmeros de poner lumbre y futuro a caminos demandantes (tanto para sobrevivientes como para los profesionales que los acompañan y cuidan)…sólo puedo decir qué regalo. Uno donde irónicamente me repliego a un silencio, esta vez elegido y benéfico; imprescindible para contemplar y resonar con el momento, cosa de poder atesorar hasta el más mínimo detalle: las miradas de los concurrentes en las que se leían historias, las inflexiones de energía en la sala, y los tenues oleajes de luz provenientes del nido de cristal colgante. Mientras mi organismo entero procesaba esas claves para no olvidarlas nunca, el contrapunto constante fue la presencia paralela -durante toda la presentación- de la niña que fui, tan contenta de estar de regreso, soñando y a salvo en ese salón. Me embargó una gratitud indescriptible por poder volver, y por poder constatar, una vez más, que más allá de todo lo vivido durante la niñez, no perdí oportunidad de sumar buenos recuerdos. Nunca la he perdido.

Atesoraré el día de hoy por mucho tiempo. Por encima de todo, porque su razón de ser descansa en un buen propósito que extiende el trabajo que Corporación Paicabí (gestora del encuentro literario de hoy) realiza con niños hacia aquellas personas que asumieron, por su exclusiva cuenta, sin apoyo terapéutico de ningún tipo, el esfuerzo de resignificar tristezas y desafíos heredados de la infancia, en plena vida adulta: los ya-no-niños, como yo, que aunque sea grande, puedo habitar mi niñez por un rato, ahora consciente y serena, para compartir con otros un modo de reescribir la vida –uno entre tantos- con el deseo hondo de que esto pueda contribuir con un granito cósmico a la recuperación de autorías buenas para otras personas sobre sus vidas siempre únicas y conmovedoras.

ps.
Hoy es día de acción de gracias at home, y pienso en esta última semana entre Antofagasta y Viña del Mar, tan acompañada, de otros y de mí misma, siempre mis hijas en la retina del corazón (todo el tiempo) y tantos otros niños y ya-no-niños… y todos están aquí, en este palacio, mi “castillo” (o lo más cercano a uno que pude conocer de niña), donde el piano puede hacer de mesa alrededor de la cual reunirse y agradecer, con muy pocas palabras, porque de fondo 3 amigos cantan Gracias a la vida (versión más rockera) y con eso lo dicen todo.

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4 thoughts on “Acción de Gracias (2)

  1. HOLA VINKA, ACABO DE LEER TU MARAVILLOSO LIBRO, EL MEJOR QUE LEIDO EN MI VIDA…
    ME HE SENTIDO TAN IDENTIFICADA EN ÉL… ERA VERME A TRAVES DE UN ESPEJO, POR LO VIVIDO, POR LA MANERA DE ENFRENTAR EL ABUSO, POR LA FORMA DE VER LA VIDA.
    TAMBIEN SOY PSICOLOGA, AUNQUE BIEN JOVEN. ADEMAS MI MARIDO ES MUY AMIGO DE MARIO Y POR ENDE, HE TENIDO EL PRIVILEGIO DE CONOCERLO.
    TE CUENTO QUE TAMBIEN TRABAJO CON NIÑOS Y JOVENES EN SENAME, MI INFANCIA HA GUIADO MI VIDA A LA SALVACION DE MI Y DE OTROS.

    SIN CONOCERTE, TE TENGO APRECIO POR HABER LLEGADO A MI VIDA A TRAVES DE TU HISTORIA.

    CARIÑOS DESDE CHILE, CONCEPCION.
    MONICA

  2. Querida Vinka:
    Un millón de veces gracias por tu valentía y apertura para la sanación de otros. Me gustaría tanto poder pedir tu permiso para usar parte de tu testimonio para la campaña que organizamos hoy para promover la prevención del abuso sexual infantil, atención a niños abusados y niños abusadores y su entorno.

    Es un tema para el cual nos ha costado mucho crear conciencia y hoy con mis hijos grandes me he dedicado completamente a generar recursos para seguir adelante con esta maravillosa fundación.

    Me encantaría mandarte más información (toda la que necesites) para pedirte el uso de una pequeña parte de tu testimonio en una presentación powerpoint, para poner el tema sobre el tapete un tema que todavía es mencionado en muchas partes en susurros y por ende no logra el merecido apoyo para las terapias que requiere.

    Gracias Vinka, por todos esos niños que no tienen voz y a quienes necesitamos acompañar y acoger para recuperar sus vidas.

    Verónica Iribarren
    cel 09 5377020
    casa 2425806
    lonca@booksandbits.cl
    lonca@previf.com

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